Querida Cristhyn:
Si
lees con cuidado mis intervenciones en este foro verás que he dedicado
buena parte de las mismas a resaltar la importancia del equilibrio.
Dices que lloras mucho. Yo te comento que si lloras mucho sucede que te
estás cargando mucho hacia el lado del sentimiento, y eso es un
desequilibrio que, como todo desequilibrio, trae como consecuencia el
desperdicio de energía y la falta de salud. Lo que refieres que dije en
otro mensaje de la comunidad sobre el sentimiento tiene, pues, el
contexto del equilibrio. Es decir: para quien está en equilibrio, la
manera de llegar hasta el Espíritu es por medio del sentimiento.
Tu
segunda pregunta abarca demasiado, de modo que para fines de claridad,
¿serías tan amable de especificar qué exáctamente es lo que te interesa
saber sobre los "voladores chupones"?
Pasemos, pues, al siguiente punto:
Buda
y muchos otros maestros iluminados hablaban desde un contexto. Citarlos
sin contextualizar puede conducir a errores y malas interpretaciones,
por lo que nuevamente te pido que seas tan amable de especificar el
contexto.
En todo caso, te comentaré algo que,
por lo que ahora intuyo, podría darte una referencia del asunto para que
nos vayamos entendiendo: todos los productos de la mente conducen
necesariamente a la dualidad, mientras que todos los productos del
corazón (cuya cualidad principal es amorosa, y por tanto relativa al
sentimiento), necesariamente nos reconcilian con la unidad que todo lo
subyace, habida cuenta que desde el corazón no se crea separación, pero
sí unión. La humanidad ya probó demasiado tiempo a seguir el camino de
la mente (y estuvo bien que así fuera), pero ya se ha llegado el momento
de que recuperemos el camino con corazón que a cada uno corresponde,
pues sólo de esa manera es que todos juntos saldremos adelante del
próximo cambio dimensional.
El Espíritu es el Uno del cual surge el Todo, por lo que la única manera de llegar a, y/o de recrear a la unidad, es por medio del sentimiento expresado en el equilibrio.
Por ejemplo: Esto que ahora te digo lo expreso por medio del uso
equilibrado de la parte de mente que me corresponde (puesto que recurro a
la palabra escrita y al uso del lenguaje conceptual), pero sobre todo
lo expreso desde el equilibrio de mi alma-corazón (pues no pretendo
crear dualidad para no confundirte). ¿Te das cuenta?: ¡Mi deseo es que
por ti misma llegues a tocar al Espíritu!
Yo
estoy de acuerdo con el Buda en que al llegar a la meta (que para él
consistía, entre otras cosas, en la iluminación en y desde la realidad
manifiesta del Ser o Nirvana), hay que dejar atrás los medios que nos
llevan a ella, pero ¿y si todavía no has llegado a la meta? Yo mismo ya
he dejado desde otras vidas el apego hacia los rituales, los
procedimientos y las doctrinas o las religiones, de ahí que no ande de motu
propio recomendando determinados procedimientos, ejercicios,
movimientos, rituales, doctrinas o religiones, y menos aún cuando ya he
hablado bastante acerca de la ayuda, comentando que para darla es
necesario que quien la requiere nos la solicite, pero ¿qué puede hacer
cualquiera que verdaderamente quiere ayudar por medio de internet cuando
alguien efectivamente, y desde su muy particular posición, la solicita y
requiere de entenderla para llevarla a la práctica?
Así
pues, lo que tú ves que ocurre en esta comunidad es que en ella nos
vamos comunicando personas de muy distintos logros, que van desde muy
avanzados, medio avanzados, poco avanzados, hasta aquellos que van
empezando el camino que cada quien va eligiendo recorrer. Es
precisamente por eso que a algunos les sean necesarios determinados
procedimientos que los pueden ayudar a enfocar la atención para superar
algunos problemas de la mente, el sentimiento, la voluntad o los
cuerpos, máxime si los solicitan y confían en quienes aconsejan,
sugieren o comentan. Para aquellas personas, los procedimientos, los
rituales, las sugerencias o los consejos están bien, siempre y cuando no
supongan que sin ellos nada funciona ni puede funcionar (que es algo
sobre lo cual ya he advertido desde mucho tiempo atrás).
Ahora
bien, si tú sientes que a ti no te sería útil recurrir a religiones,
procedimientos o rituales de los que algunos hablan aquí, quizá quiera
decir que desde antes, incluso desde vidas anteriores, ya hayas empezado
a darte cuenta de otra cosa que yo he repetido muchas veces en estas
páginas: todos llevamos dentro de nosotros mismos, es decir, dentro de
nuestro ser, a nuestro propio maestro. El camino más directo para llegar
a él se toma cuando estamos equilibrados a partir del corazón: es decir, desde los sentimientos.
Por
lo que tú misma dices respecto a que lloras mucho, claramente te falta
equilibrio (cuánto, tú lo sabrás mejor que nadie), de modo que para
acercarte más a esa verdad que probablemente ya vayas intuyendo desde
mucho antes podrías probar a tratar de recapitular todo aquello que desbalancea tus sentimientos. La recapitulación es una técnica interna
muy efectiva que bien podría darte resultados estupendos, si bien de ti
depende el verla como una ayuda para llegar a la meta (que en ello
radica su valor) o en deshecharla, porque desde tu punto de vista
pudiera tener alguna connotación de procedimiento (que no de religión ni
de ritual).
En todo caso, debes darte cuenta
que es la mente la que califica procedimientos, religiones o rituales,
creando con ello dualidad. Es por esto que yo te recomendaría que en vez
de caer en la tentación de calificar siquiera la recapitulación como
procedimiento o como cualquier otra cosa que no sea exclusivamente una
ayuda, te sumerjieras de lleno en ella y esperaras a ver los resultados.
Una
vez iluminada y liberada, entonces sí, hazla de lado (recuerda que yo
ahora te sugiero todo esto porque ya antes me solicitaste ayuda para
tratar con una situación familiar que te afecta, y para que por ti misma
empieces a entender todo aquello que implica la pregunta que te plantee
acerca de las implicaciones de la estupenda lección que están dando tus
hijos).
Finalmente, y de acuerdo a todo lo
antes dicho, te comento que es bueno llorar sólo si de esa manera te
ayudas a ti misma a equilibrar o a empezar a equilibrar la totalidad de
tu ser.
Una vez más, con el corazón en la mano:
Enrique Rojas.
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